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Fumadores, una economía que hace humo

(columna fco)

Pese a todas las restricciones que se han implementado para disminuir el consumo de tabaco y los esfuerzos que se han realizado a través de la publicidad informando sobre los daños provocados en nuestra salud.   Los chilenos seguimos aumentando el consumo de cigarrillos.

 

Esto, se debe quizá en gran parte a la dependencia social del cigarrillo, el deseo de aceptación o aumentar la seguridad. Mayoritariamente esta medida  depende de nuestra autoestima y voluntad, así como de nuestro raciocinio de aceptar que es un vicio, el cual a la larga nos puede llevar  a una vida con serias consecuencias en nuestra salud y por ende con un costo elevado en su tratamiento, lo que sin lugar merma nuestra economía afectando nuestra calidad de vida.

 

Por esta razón se puede afirmar que el tiempo y dinero desperdiciado es considerable, además de la opción cierto de contraer algún tipo de Cáncer, lo que finalmente afectará a la persona, como a todo su entorno familiar.

 

Según estudios de la Organización Panamericana de la Salud,  41% de los chilenos se declara fumador, iniciando su consumo a la edad de  15 años.

 

De esta forma, si se consume 10 cigarrillos diarios, estamos hablando de un total de 300 al mes, y 3600 al año, lo que equivale a 180 cajetillas.  Si el valor promedio es de 3 mil pesos, se obtiene un monto superior a medio millón de pesos anual que se está gastando en este vicio.

 

Ahora, si consideramos el factor tiempo desde que la persona comienza fumar, hasta que termina su vida, estamos hablando de alrededor de 100 minutos al día, lo que nos entregará un total de más de 600 horas al año, cerca de 25 días fumando sin parar.

 

Es por esta razón que es importante preguntarse, ¿Cuánto podríamos ahorrar? ¿Qué vacaciones podríamos tener? ¿Cuántos viajes realizaríamos?, o quizás adquirir cualquier tipo de bien.

 

Respecto al tiempo, estamos hablando de un 7% del año, lo cual podríamos dedicar a cualquier otro tipo de actividad que nos beneficiará tanto a nuestra familia como a la salud.

 

Claramente se podrían realizar un sin número de actividades, partiendo con mejorar nuestra calidad de calidad, teniendo así un mejor bienestar, tanto la persona, como su familia.

 

Desde el punto de vista laboral, estamos hablando de 25 días que se estarían perdiendo de producción, y se debería pensar de qué forma se compensa a aquellos que no fuman, pues en gran parte de las empresas se entregan las facilidades para realizar esta acción.  Sería importante destacar y analizar cómo buscamos el equilibrio para las personas que consumen cigarrillos, ¿se les permitirá llegar más tarde o salir más temprano?

 

Una política libre de humo reduce el ausentismo, aumenta la productividad y la satisfacción del personal, a la vez que mejora las relaciones del grupo evitando roces entre fumadores y no fumadores.

 

 

Juan Carlos Carrasco

Director de Administración y Operaciones

Santo Tomás Rancagua

 

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Diario El Cachapoal - Región del Libertador General Bernardo O'Higgins, Chile.
Fundado en Rancagua el 05 de Noviembre del 2003.