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¿Quién Se Irá al Cielo?

columnista5

En estricto rigor los gestores de las sociedad abiertas no pueden castigar las utilidades mediante gastos que no corresponden al giro de la empresa. A lo más pueden hacerlo siempre y cuando sus dueños los mandaten expresamente en una Junta.

 

La discusión sobre el aporte de las empresas a la política ha evitado ir al fondo del asunto: quién es el verdadero aportante. Las leyes que han permitido todo tipo de aportes, con fines culturales, deportivos, educaciones, políticos y otros incentivan tales gastos con algunas restricciones tales como un monto que no exceda una proporción de las utilidades tributarias, o cargar como gastos una parte legalmente mentirosa como si fuera un costo de producción o parte del impuesto a pagar. Una vaca con multiubres.

 

Tratándose de empresas de personas o de sociedades anónimas cerradas no hay conflictos de intereses, ni malversación, ni apropiación indebida porque los dueños están presentes en la gestión, pero en las sociedades anónimas abiertas y cooperativas los dueños han mandatado a directores y ejecutivos para cumplir los objetivos sociales. Han depositado su confianza en los gestores en el supuesto que harán los mejores esfuerzos por obtener utilidades acordes con la finalidad perseguida.

 

Pero nos hemos enfrentado a una asonada de parte de unos pocos directores y gerentes que actuando a espaldas del directorio y los accionistas (por algo será) pensando que se ganarán el cielo falsificando la entrada (es la impresión que dejan cuando se los ve sonrientes donando dineros a la Teletón). En otras son los directores elegidos con los votos de los controladores que creen que pueden mandar a su antojo en circunstancias que la ley señala que no son representantes del controlador sino de todos los accionistas. Incluso la SVS y un ex superintendente equivocadamente sostienen que los administradores pueden hacer lo que se les ocurre si actúan dentro del marco de las leyes que permiten estas piruetas. Otros han recurrido a la figura de la responsabilidad social empresarial creyendo que es obligación de las empresas hacer todo tipo de donaciones como si generaran externalidades negativas.

 

En estricto rigor los gestores de las sociedad abiertas no pueden castigar las utilidades mediante gastos que no corresponden al giro de la empresa. A lo más pueden hacerlo siempre y cuando sus dueños los mandaten expresamente en una Junta, en cuyo caso se realizarán con cargo a los dividendos actuando la sociedad como un mero intermediador de fondos. Pueden autorizar un monto global, tantos pesos por acción, o dejar que el directorio, nunca el gerente, decidan a quién donar y exigir a los auditores examinar si se ha cumplido con tal mandato. También podrán los accionistas ser más precisos e identificar a los donatarios: instituciones de beneficencia, partidos políticos, clubes, becas, etc.

 

¿Creen Uds. que ese tipo de directores y gerentes que actúan a espaldas de los accionistas se irán al Cielo, Walhalla, el reino de la Deva, el Yana islámico, el Yomio shintoista u algún paraíso para los agnósticos cuando donan recursos ajenos?

 

 

Javier Fuenzalida A.,

Profesor, Universidad Finis Terrae

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Diario El Cachapoal - Región del Libertador General Bernardo O'Higgins, Chile.
Fundado en Rancagua el 05 de Noviembre del 2003.