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Educación, reforma que el estado no ha pensado

(columnajavier)

Los resultados de las pruebas Simce y PSU no han mostrado sorpresas. Siguen iguales. Los colegios estatales muy a la cola. Los particulares subvencionados apenas aparecen. Entre los 100 primeros, 95 son particulares pagados. Una indiscutible verdad pero que para algunos es intragable. El estado ha fracasado una vez mas y las reformas que han tomado ya casi una década no resolverán el problema porque mas que mejorar la calidad han inventado nuevos termómetros para medirla y la contratación de más enfermeros para tomarla. El gobierno ha creado normas, controles y regulaciones inútiles, excepto llenarse más de burócratas

 

En 1981 se dictó la ley que hizo posible el surgimiento de educación terciaria privada con los Centros de Formación Técnica, Institutos Profesionales y en especial Universidades Privadas, con y sin fines de lucro, abriendo así grandes opciones para la juventud del país. En casi 38 años la matrícula que en 1980 apenas llegaba a 120.000 alumnos creció hasta llegar hoy a un millón docientos mil jóvenes que representan cerca del 40 % de la población de 18 a 25 años, proporción que en 1980 no sobrepasaba el 5 %.

 

Las nuevas universidades debían tener un “tutor” que, entre otras obligaciones, revisaría los planes de estudio y tomaría los exámenes anuales de los alumnos. Así sucedió y las universidades existentes, estatales y privadas, en ese tiempo todas miembros del Cruch, ejercieron el rol tutorial hasta que las nuevas instituciones demostraron calidad y eficiencia y solicitaron la autonomía. A muchas de ellas se les otorgó y pasó a ser un distintivo de calidad. Hoy no pocas han superado en calidad a sus antiguos tutores.

 

Posteriormente en 2006 se creó la Comisión Nacional de Acreditación que sería el ente calificador de las universidades autónomas. La CNA examina las universidades que se someten a su examen, estableciéndose dos tipos de acreditación, una a toda la universidad, por un período que va desde los dos años a los siete, el máximo, al fin del cual deben reacreditarse. La segunda es la acreditación periódica por carreras o profesiones siendo las sociedades acreditadoras privadas las encargadas de examinar facultades y escuelas otorgando acreditación también por períodos de dos a siete años según la calidad del acreditado. En este proceso, la CNA estableció las normas y un modelo que rige el proceso y que se inicia con una autoevaluación de la propia escuela, proceso que normalmente toma cerca de un año y que las sociedades acreditadoras deben examinar y comprobar presencialmente para así proponer la calificación fundada que le merece.

 

Por supuesto que a la burocracia de izquierda este sistema le repulsa y han hecho todo lo posible por torpedearlo. El proyecto de educación superior que aun está en el congreso propone cortarle las alas a la propia Comisión Nacional de Acreditación que es estatal para entregarle sus facultades al Ministerio de Educación y que propone cercenar la libertad académica que permite la reflexión crítica para sustituirla por normas y regulaciones propias de un colegio. EL director de la CNA concurrió al parlamento a exponer el pensamiento unánime de las universidades tanto estatales como privadas denunciando los errores conceptuales del proyecto en discusión, tema que aún no se ha resuelto.

 

Los recientes resultados de las pruebas Simce y PSU confirman una vez más la mediocridad de la educación estatal frente a educación privada, tanto subvencionada como la pagada. Considerando el fracaso estatal hay otra opción mediante un proceso semejante al que existió al inició del nacimiento de las nuevas universidades hace 38 años: la tutoría. Esto es, facultar a los mejores colegios, sin importar si son públicos o privados, para que ejerzan una tutoría sobre aquellos mas débiles en cuanto a la calidad formativa, asistirlos en la gestión, planes y contenidos que deben enseñar, incluyendo la participación de profesores de los colegiales tutores en la capacitación de sus colegas de las escuelas tutorizadas, incluso impartiendo clases. Los institutos pedagógicos podrán tener una participación como asesores complementarios al tutor.

 

Esta proposición permite suplir las deficiencias del estado en materia educacional y la falta de recursos para mejorarla mediante la colaboración de los colegios tutores que han concursado para desempeñarse como tales. Se trata de que 700.000 niños entre 2y 6 años que no asisten a los jardines (el 50 %) puedan hacerlo, y que 770.000 niños de escuelas estatales básicas puedan recibir la asistencia de los colegios tutores, igual cosa para 374. 000 jóvenes de educación media que el estado no ha educado o lo ha hecho mal.

 

Es difícil levantar los recursos necesarios para mejorar la educación desde los niveles pre escolares de cerca de dos millones de niños desde el jardín al cuarto medio (2 a 18 años) porque el egoísmo demostrado por los dirigentes estudiantiles se está apropiando de los recursos financieros de los contribuyentes vía impuestos a cambio de nada, haciendo imposible revertir esa injusta gratuidad porque no hay políticos que se atreva a luchar por la equidad en todos los niveles de enseñanza, en circunstancias que el CAE con una muy baja tasa de interés y restringiendo el servicios de la deuda a un 10 % de la deuda con condonación total después de 10 años hace posible a los estudiantes de educación superior iniciar su vida profesional y situarse, como merecida clase media, por encima del III quintil de la distribución del ingreso, cosa que no pueden hacer los jóvenes que no llegan a la educación terciaria.

 

Javier Fuenzalida Asmussen

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