Miles de extranjeros gozan del privilegio de participar en actividades económicas en Chile que a los propios chilenos nos está vedado. Se trata de Codelco, Enap y talvez a otras empresas estatales. Los políticos nos han repetidos hasta el cansancio que las empresas estatales pertenecen a todos los chilenos. Falso. Para gozar de la propiedad se requiere el dominio. Ningún chileno es accionista de las empresas estatales.
El 26 de abril pasado se celebró la subrealista “junta ordinaria de accionista de Codelco” en una pequeña sala en que no caben más de 10 0 15 personas, de las que tan solo dos exhibieron poder de todos los accionistas. Esto es, uno solo, el estado de Chile. De los 17,5 millones de chilenos, ninguno, no porque no quisieran asistir sino que porque no poseen acciones.
Además estos dos representantes del estado accionista aprobaron la cuenta, memoria y estados financieros y un aumento de capital que será de US $ 569 millones para el presente año y US $ 1.380 en los tres siguientes, en total cerca de Us $ 2.000 millones de utilidades capitalizadas y que hasta el 2027 se requerirá de US $ 17.000 millones más para poder conservar su actual nivel de producción.
Esta demanda la deberá aportar el estado a pesar de la caja fiscal perforada que dejó Bachelet sin contar con los famosos US $5.000 millones de gastos que, según el anterior ministro de hacienda, fue incapaz de resistir las presiones psicológicas que lo sometieron sus colegas ministros. El aumento de recursos se destinará entre otras cosas para no aumentar la deuda de Codelco que ya sobre pasa el 40 % de su propio patrimonio.
En la columna de la semana pasada incluí un listado de las obligaciones más urgentes que enfrenta el estado y que deberán competir con Codelco para su realización ¿Cobre o bienestar social? Repito el listado :
familias viviendo en campamentos (Techo p Chile) 45.000
viviendas irrecuperables (casen 2013) 31.523
familias allegadas (casen 2913) 223.274
hogares hacinados (casen 2013) 194.550
informe Comisión Salud Cámara Diputados:
En espera para atención de salud 2.593.418
En espera para operaciones quirúrgicas 334.998
Plazo de espera 59 a 2.040 días
Fallecidos mientras esperaban 36.000
Ine y Mineduc
Niños que no van a jardines infantiles 500.000
Compin Posnatales impagos (Compin) 90.000
Metros cuadrados de cárceles 500.000
Metros cuadrados de hospitales 900.000
Proyectos infraestructura (Mop) US $ 5.000 millones
Minsal Deudas hospitales con proveedores US $ 1.500 millones
Mintrabajo Jóvenes vulnerables sin acceso a capacitación 100.000
Censo 2012 Discapacitados 2.119.316
Sin embargo, existen otras opciones: los chilenos inversionistas. La memoria de Codelco 2017 presenta un listado de las empresas extranjeras asociadas a la estatal. Estas inversiones alcanzan a US $ 3.835 millones de las que Codelco ha aportado US $ 1.274 millones restándolos de los dividendos el fisco dejó de percibir. Los socios extranjeros son Anglo American, Deutdche Geissdraht GmbH, Agua de la Falda, Freeport Mc Mora, Kinross, Engie, Panaust, Ls Nokko, Sxtrata, Mmrd Gama. Honeywell, etc. Estas empresas pertenecen a de miles de accionistas extranjeros.
Hay algunas excepciones, Codelco tiene socios chilenos que gozan de ese privilegio como SQM en una sociedad garantizadora de pensiones, Isapre San Lorenzo, Cínica Rio Blanco todas a su vez pertenecen a personas naturales.
¿Por qué no recurre a accionistas chilenos como los extranjeros? Los Fondos de Pensiones tienen capitales acumulados por sobre del US $ 220.000 millones, las reservas técnicas y matemáticas de las compañías de seguros más los patrimonios de cerca de 600 fondos mutuos y de inversiones suman cerca de US $ 60.000 millones pertenecientes a 2,3 millones de personas de todos los niveles socioeconómicos.
Por lo tanto, si la rentabilidad de las empresas estatales es semejante o mejor que aquellas que forman parte de las carteras de inversiones de los chilenos, el estado puede liberarse de la capitalización de Codelco y otras empresas estatales y priorizar las urgentes políticas sociales.
Es hora de revisar las prioridades del gasto público, no mirarnos en menos a los ciudadanos y estar amenazándonos continuamente con alzas de impuestos.
Por Javier Fuenzalida Asmussen
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