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Regiones de O´Higgins y el Maule se unen para trabajar en el desarrollo de ingredientes alimenticios de alto valor agregado

Impulsando el trabajo asociativo entre agricultores, centros tecnológicos y empresas transformadoras, los ministerios de Agricultura y Economía dieron origen a 5 polos territoriales, uno de ellos liderado por centros regionales de investigación de la Región del Maule y O`Higgins.

 

 

Las cifras de mercado de alimentos procesados muestran proyecciones de crecimiento crecientes, llegando a más de 8.000 mil millones de dólares al año 2020 (Global Insight citado por Competitiveness, 2015). Esta proyección a nivel mundial se basa en buena medida en el aumento esperado de la demanda de alimentos que cumplan algún beneficio en la salud de los consumidores y de la demanda por parte de la industria de alimentos por aditivos naturales que reemplacen a los actualmente usados. Así, los alimentos funcionales proyectan una tasa de crecimiento de mercado del 15%, y donde los ingredientes funcionales y aditivos especializados (IFyAE) ya en la actualidad superan los 30 mil millones de dólares (WageningenUR Chile, 2015).

Esto, es una gran oportunidad para un territorio como el comprendido por O´Higgins y Maule, pues ambas regiones destacan a nivel nacional por tener vocación productiva eminentemente agraria y además concentra el 43% de las ventas agroindustriales del país.  Sin embargo, la industria de los alimentos procesados de origen hortofrutícola de esta zona de Chile, aún se caracteriza por la venta de commodities, productos sin mayor diferenciación y con bajo valor agregado.

Los polos territoriales como desarrollo estratégico

Esta situación se ha convertido en un desafío que requiere un conjunto de acciones que contribuya a generar un entorno favorable para la innovación, el emprendimiento, y así el desarrollo de condiciones competitivas para la industria. En ese contexto, las experiencias internacionales de los Polos de Competitividad sectoriales y territoriales,  han mostrado ser muy exitosas, representando iniciativas potencialmente replicables.

Considerando ese escenario, se originó una iniciativa que involucra a las regiones del Maule y O’Higgins, y cuyo objetivo es establecer un polo orientado al desarrollo de productos de alto valor en la industria de ingredientes funcionales y aditivos especializados, a partir de materia prima agraria de base local, con énfasis en la pequeña y mediana agricultura.

Se trata de una iniciativa, que se extenderá por tres años, y que es  apoyada por el Minagri,  a través de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, con financiamiento del Fondo de Inversión Estratégica, FIE, del Ministerio de Economía.

Este importante proyecto será liderado por el Centro de Estudios en Alimentos Procesados (CEAP) de la región del Maule y por el Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) de la región de O´Higgins, articulando a diferentes actores de la cadena productiva, con el objetivo final de levantar una industria de ingredientes funcionales y aditivos especializados dedicada, que genere productos que amplíen y sofistiquen la paleta de productos que ofrece ambas regiones, generando innovación y valor agregado.

Ricardo Díaz, Director del CEAP, destacó: “Queremos generar innovación a partir de ciencia, lograr que se trabaje articuladamente en torno a un objetivo común, usando encadenamientos en el que todos tomemos el riesgo y el beneficio sea compartido por todos. Buscamos hacer del polo un espacio de participación y colaboración de los principales actores involucrados en la industria de los alimentos procesados y de la incipiente industria de los ingredientes y aditivos”, planteó.

Materias primas dedicadas

El proyecto involucrará materias primas con alto potencial en su cultivo en ambas regiones, y cuyas particularidades y/o propiedades son valoradas en la salud o en la industria de los alimentos. Y es que cuando hablamos de ingredientes funcionales nos referimos a ese componente que al consumirlo producen algo distinto a nutrir y dar placer en el cuerpo humano, una función terciara, generalmente ligada a un efecto sobre la salud de un individuo. Y cuando hablamos de aditivos especializados, se refiere a algo, que posee ciertas características, que al agregarlo a un alimento, le da un valor o un efecto distinto.

Es así como los productos con los que se trabajará son la saponina a partir de quillay, antioxidantes a partir de maqui y otros berries, resveratrol a partir de vides, tomasa a partir de tomate y boldina a partir de boldo.

Se trata de especies con características naturales muy apetecidas en el mercado de los funcionales y aditivos especializados, y  que podría permitir el desarrollo de productos de mayor valor,  respecto a los que actualmente  se producen en el territorio, permitiendo, entre otras cosas, usar huertos o plantaciones ya existentes y dedicarlas a esta nueva producción o  ampliar esa superficie.

“Para nosotros como centro regional de investigación es muy importante poder trabajar en conjunto con otras entidades de manera cooperativa y articulada. Este proyecto considera los territorios de O’Higgins y Maule, donde existen las condiciones para producir una gran diversidad de productos. El levantar una industria de IF y AE con cultivos dedicados significa una oportunidad de generar nuevas oportunidades de desarrollo e innovación para estas regiones. Para lograrlo, este polo considera una intervención integral en toda la cadena productiva, de manera de crear valor compartido con todos los actores”, señala Mauricio Ortiz, Director de CEAF.

 

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Diario El Cachapoal - Región del Libertador General Bernardo O'Higgins, Chile.
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