Por David Pérez Arce
Si hay algo que nos tenemos que detener al análisis es que el último movimiento gremial que hubo en Chile fue el de los estudiantes pero hubo participación política, especialmente del partido comunista, que impuso sus líderes.
En la actualidad, por primera vez, nace un movimiento apolítico de abierta participación ciudadana, mujeres, hombres, jóvenes, niños, dueñas de casa en líneas generales de abierta participación ciudadana y que dejó de lado toda la acción política, en un hecho inédito en nuestro país.
Han aparecido líderes innatos que han puesto el dedo en la llaga en el tema de la previsión social y concretamente en el tema de las AFPs.
El que se hayan reunido, simultáneamente sin convocatoria, movimientos espontáneos en las principales ciudades del país, que según cifra de sus organizadores se estaría hablando de un millón quinientas mil personas que salieron a la calle a expresar su descontento, sin recurrir a la violencia, a los insultos y daños a la propiedad privada.
Esta civilidad se dio a la tarea de mostrar una realidad diferente, que las manifestaciones son una expresión popular del sentir de la ciudadanía que hacen escuchar su voz y ponen una alerta en el futuro de las decisiones que deben adoptarse en política.
En una ciudad aparecieron banderas del Partido Comunista, las que debieron ser retiradas por petición expresa de los organizadores y en otro punto un reducido número de violentistas intentó participar en las marchas los que también fueron expulsados. Esta es una clara demostración que Chile está cambiando en sus expresiones de hacer ver sus puntos de vista a través de una vía democrática.






















































