Una ineficaz característica de Bachelet es gobernar en borrador. Falta de conocimientos, de prolijidad, de análisis de hechos en el apuro por cumplir con programa que le elaboraron. Los efectos perversos son, al menos en materias ley, proyectos mal concebidos, incompletos, inconexos con otras leyes, truncos, incompletos y equivocados y poco claros cuando se trata de aplicarlos. No es una apreciación personal. La propia presidente y sus ministros lo declaran continuamente. Los envían en borrador al Congreso para que el debate lo perfeccione como si el Congreso fuera una fuente de sabiduría.
Las consecuencias son largas tramitaciones. Decenas de indicaciones sustitutivas que el propio ejecutivo porque cambia de opinión, cientos de indicaciones de parlamentarios que hacen que el proyectos se pimponee entre comisiones y la sala, ida y vuelta, de la cámara y del senado, también ida y vuelta de lo que sale un camello deforme. Le llaman negociación. Ejemplos: la reforma tributaria tuvo que ser re-reformada y pronto será re-re-reformada porque es impracticable: 22 resoluciones, 70 circulares en más de 1.000 páginas paridas por el SII y a la fecha aún hay dudas. Otro tanto ocurre con la Reforma educacional cuyas ambigüedades se pretendió zanjarlas inconstitucionalmente a través de la ley de presupuesto; a 7 meses del plazo legal e inicio del año escolar 2017 la mitad de las escuelas particulares subvencionadas no han decidido qué hacer y aun siguen en discusión proyectos que poco o nada tienen que ver con la calidad. Parte medular de la reforma laboral fue rechazada por el Tribunal Constitucional. Ahora tenemos otro par de borradores enviado al Congreso: la reforma de educación superior en que nadie, ni siquiera el gobierno está de acuerdo y ya irá en camino un boceto o pre-borrador de reforma previsional difuso. El paradigma de los borradores es el proceso de reforma constitucional. Nunca se ha dicho que hay que reformar y menos aun cómo, sin embargo armaron un tinglado para discutir su contenido y cómo se tramitará. Pero Bachelet ya declaró que no serán los del copucheo cabildano. ¿Entonces para qué?
Lo anterior ha convertido al Congreso en un parlamento jurásico porque en sus 200 años ningún parlamentario ha cuestionado la anacrónica técnica legislativa.
Hay proyectos que demoraron 15 años de tramitación como fue la ley del bosque nativo. Varios proyectos para crear un Ministerio de la Cultura desde hace 25 años. Primera revisión de la Reforma previsional después de 28 años y ahora después de 28 años otra nueva. Reforma educación 7 años de “trabajo parlamentario”. Descentralización del estado, decenas de años y nada. Hoy se anuncia que no habrá tiempo para que rija en la próxima elección, si es que se aprueba. No obstante hay otras de despacho ultrasupersónico como las asignaciones de dineros para los parlamentarios y la creación de nuevas regiones para aumentar la burocracia y elegir más parlamentarios. Esto toma solo algunos meses.
El borrador estatal quedará en evidencia una vez más con la próxima reforma previsional. El aumento de 5 % de la cotización obligatoria. ¿En quién recae y a quién beneficiará? El gobierno dice que no será en beneficios de los cotizantes, luego es un impuesto al trabajo. Será para quienes tienen pocas o ninguna cotización, sin que se definan las condiciones para gozar de los ahorros expropiados a terceros. Los penalizados con ese 5 % tendrán que ahorrar o consumir menos. ¿Se usará la Ficha de Protección Social para identificar los reales beneficiarios o será como los falsos certificados que emitió la senadora Allende? Algo muy usual en el sistema reparto.
Los abogados de Bachelet la convencieron que el 5 % será de cargo del empleador. Aunque así lo diga una ley, la realidad estará dada por el mercado laboral. Si la oferta de trabajo es muy inelástica y en el límite es una mera recta vertical, el 5 % será de cargo del trabajador, como lo demuestra una investigación de las economistas A. Mizala y P. Romaguera y P Henríquez. Todos los textos lo explican, los economistas lo saben y el ministro Valdés no es una excepción. ¿No le preguntaron? Pero hay más. El 5 % será regresivo porque la remuneración afecta tiene un techo superior de UF 74,30 (aprox. $2.000.000). Entonces quien gana más de esa suma, cotizará 15 % hasta ese máximo, esto es $ 300.000. Si un cotizante gana por ejemplo de $ 5 millones o más como lo tenía la Sra.
Andrade, o lo tiene Bachelet, ministros, altos funcionarios o $ 9 millones como sueldo base de los diputados y $ 12 los senadores, aportarán $ 100.000, 2 % o menos. (El que reparte se lleva la mejor parte). En cambio los que tengan una renta igual o menor a $ 2.000.000 deberán por el total un 5 % para goce de terceros. Esto quiere decir que las personas de ingreso medios mensuales traspasarán parte de sus ingresos a otros de menor nivel.
Esa es la solidaridad que el fisco promueve. Como de costumbre la clase media emergente es la que asumirá el costo de este 5 %. Si además el mercado laboral
indica que el equilibrio se dará con una baja en las remuneraciones (caso de oferta de trabajo inelástica), entonces más sufrirán los trabajadores de ingresos medios.
Ante la imposibilidad de gobernar “en limpio” el ex presidente Lagos ha declarado “yo no sé si el país aguanta un año y medio más de esta crisis”
Javier Fuenzalida Asmussen






















































