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RSE en un país de catástrofes

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Las catástrofes naturales suelen ser momentos en que el país se une. Durante los incendios que hubo este verano, así como en el terremoto del 27F en el 2010 –uno de los más fuertes de la historia–, o cuando ardieron los cerros de Valparaíso en el 2014, pudimos apreciar como la solidaridad de nuestra sociedad se multiplicaba exponencialmente.

 

Este espíritu de ayuda incondicional, motivado por la convicción de que juntos nos vamos a levantar más rápido, es algo que debe inspirar a todos los que lideran el rumbo del país, desde las autoridades de los Poderes del Estado, hasta los distintos grupos empresariales y sus principales representantes.

 

Por ello, es que este tipo de tragedias se suelen transformar en buenos termómetros para ver el estado del arte de la responsabilidad social empresarial en Chile, y analizar si las distintas acciones de ayuda son hechos aislados o se insertan en una estrategia en el tiempo de las compañías.

 

Durante los siniestros que consumieron miles de hectáreas hace pocas semanas, presenciamos que en la mayoría de los lugares de trabajo, los empleados se organizaron “autónomamente” para ir en ayuda. Si bien se trata de un esfuerzo sumamente valorable, resulta también importante sumar a las áreas de Recursos Humanos adelantarse y coordinar estas iniciativas, y orientar así la ayuda hacia los objetivos estratégicos de la empresa.

 

Por este motivo, en el instante mismo en qué está ocurriendo una tragedia, es bueno que las organizaciones se pregunten: ¿cuáles de nuestros bienes y servicios podemos poner a disposición?, o más aún, ¿tenemos capacidad para motivar a los interesados a desplazarse a la zona?, ya que siempre hacen falta manos para reconstruir lo que los desastres destruyen, pero con la precaución de no estorbar en dichas tareas.

 

Un ejemplo de lo anterior ocurrió en mayo de 2011, tras el tornado que azotó a Alabama, momento en que la automotora Honda cedió más de 300 trabajadores para apoyar en las labores de limpieza y reconstrucción, y esas horas fueron pagadas por la compañía.

 

Muy distinto es el caso de las empresas más pequeñas, a las que se les dificulta generar grandes apoyos. Para ellos, una solución es construir alianzas estratégicas previas junto a fundaciones y ONGs, que conozcan cómo enfrentar este tipo de situaciones y canalizar así los esfuerzos.

 

Este llamado a fortalecer la RSE cobra especial relevancia en momentos en que la imagen y reputación empresarial ha tenido una fuerte caída, especialmente en los últimos años por los bullados casos de abusos a los consumidores. En ese sentido, los momentos en que ocurren estas catástrofes, son instancias para empujar y recuperar la cohesión social, elemento sumamente necesario para que el país avance a paso firme y del cual nos beneficiamos todos.

 

Un país como Chile, con esta cantidad de sucesos, debiera motivar a que las estrategias de responsabilidad social se incorporen de manera permanente en los pilares de las empresas (no sólo para la foto), para que cuando la madre tierra nos vuelva a golpear, la acción de ayuda proveniente del mundo privado sea aún más inmediata y efectiva.

 

Cristián Pizarro

Gerente de Asuntos Corporativos, Comunicaciones y RSE

Caja Los Andes

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