El Día Mundial de la Vida Silvestre funciona como un recordatorio sobre la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno.
En Chile, las amenazas más graves para nuestras especies no vienen siempre de grandes catástrofes, sino de gestos cotidianos, como una captura que parece inofensiva, alimentar a un animal por una foto o recoger un pichón del suelo pensando que necesita ayuda.
En Parque Tricao vivimos esta situación a diario. Nuestra labor va mucho más allá de cuidar el humedal y el aviario que tanto nos caracterizan; una parte muy importante de lo que hacemos tiene lugar en el Centro de Rescate y Rehabilitación de Aves. Es ahí donde trabajamos junto al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para recibir y recuperar ejemplares que han sido víctimas del maltrato o la imprudencia humana.»
Es triste notar que en verano, cuando más personas disfrutan la naturaleza, es cuando más daño causamos por no entender que el bienestar de un animal silvestre depende de que los humanos nos mantengamos al margen.
Nuestra meta es siempre la libertad. En lo que va de este año, hemos devuelto a su hábitat a cerca de 50 ejemplares, incluyendo especies como el petrel gigante antártico, patos jergones, lechuzas, jilgueros y cometocinos, entre otros.
Sin embargo, no siempre logramos que las historias tengan un final feliz. Existe un punto de no retorno cuando un ave es criada como mascota y pierde su capacidad de sobrevivir sola. Hace poco, un loro tricahue proveniente del tráfico ilegal tuvo que ser ingresado definitivamente al aviario del parque.
A pesar de los esfuerzos de rehabilitación, el daño en su comportamiento fue tan profundo que resultó imposible devolverlo a su hábitat; el contacto humano forzado borró los instintos necesarios para la vida en libertad. Hoy, este ejemplar vive bajo nuestro cuidado permanente, siendo el recordatorio de una vida que ya no puede volver a su ecosistema.
Capturar animales silvestres es una condena que les impide cumplir su rol ecológico, como controlar plagas o dispersar semillas.
En Parque Tricao, creemos que la mejor forma de conectarse con el entorno es la observación respetuosa, manteniendo la distancia y, por ningún motivo, capturar ejemplares y domesticarlos. Se debe aceptar que la fauna no está ahí para interactuar con nosotros. Cuidar la vida silvestre es un compromiso ético de cada persona, y el llamado es a permitirles ser, sencillamente, animales silvestres.
Agustín Fuentes, veterinario de Fundación Parque Tricao.






















































