La lógica aristotélica nos enseña que si A > B y B > C se sigue necesariamente que A > C, menos en Chile.
El debate en torno a los resultados de las recientes elecciones del domingo 19 se ha ido por las ramas y no se ha tocado lo más elemental: el derecho de las personas y el consecuente sistema de votación. Así se explica que pocos consigan entender como un candidato como es actual senador Rossi que obtuvo 24,25 % de los votos, 118.021 haya perdido en circunstancias que el candidato Gurovich sacó apenas el 3,71 % o 18.056 y salió elegido. Hasta donde saben la mayoría de los chilenos 18.000 es muchísimo menor que 118.000. Pero la multiplicación de los panes de Gurovich no es un caso aislado. En la elección de senadores de las 6 circunscripciones impares, Este tipo de magia ocurrió en prácticamente todas ellas:
En la V, Andrea Molina 9,74 % fue derrotada por Isabel Allende con 8,9 % y por Pugh con el 2.15 % y Latorre con el 4,6 % dejó fuera a Pérez con 5,3 %.
En la VII, Galilea con el 7,6 % ganó un “curil” a Velasco 10.49 %.
En la IX Becker 7.58 % perdió y Aravena 1,24 % ganó
En la XI Foitzich 16,09 perdió y Ordenes lo descolocó con el 15.14.
Suena como a algo con las aventuras de Pedro Urdemales o las andanzas de los Pincheiras y Neiras quienes asaltaban los lugares de votación y se robaban las urnas o la llenaban de votos falsos. La única diferencia es que en el caso de los bandoleros cometían un delito y en el caso de los candidatos actuales a diputados, senadores, concejales y cores no están haciendo nada reprochable porque mediante una inmoral argucia, la ley 18700 sobre votaciones populares y escrutinio estableció un sistema contrario a la Constitución.
En efecto, el Art. 10 sobre los derechos constitucionales de las personas, en el N° 2 establece la igualdad ante la ley, sin más, y para no dejar dudas el N° 22 del mismo artículo prohíbe la discriminación arbitraria, esto es concederle algo a una persona sin mayor justificación. Estos principios se les se enseña a todos los niños desde temprana edad. Por ejemplo, cuando la parvularia pregunta si quieren salir a jugar al jardín. Los que así lo desean levantan la mano y se decide por mayoría. Igualdad y ausencia de discriminación. Y así, a medida que vamos creciendo el valioso concepto de igualdad y no discriminación se van fortaleciendo en nuestra mente. Cuando el estado falla o los contraviene como en los regímenes marxistas, la rebelión estalla.
La Constitución va más allá que establecer un derecho. El Art. 47 sobre la elección de diputados establece que se hará por “votación directa por distritos electorales” al igual que el Art. 49 sobre la elección de senadores. Elección directa el voto que cada ciudadano otorga a un candidato, sin intermediación. Voto por González porque creo que será un buen parlamentario y le tengo confianza. Pero, la ley 18700 sobre votaciones y escrutinios de inicio introduce la desigualdad y discriminación. El Art. 3 permite que existan pactos. La DC ha pactado muchas veces con el PC, siendo que ambos son absolutamente contrapuestos en cuanto a ideología y ética y deja a sus seguidores sin opciones. No por algo ha perdido más de 1,5 millones de votos por su inconsecuencia. En esta elección Yasna Provoste hizo lo correcto, se negó a pactar con el PC y su candidato Carmona no fue elegido. Un ejemplo del voto directo sin intermediarios pero que no todos los partidos y candidatos lo respetaron.
Mas claro aún es el respeto a la individualidad del voto. El N° 4 del Art. 71 de la misma ley ordena que “el secretario abrirá las cédulas y el presidente les dará lectura de viva voz por cada candidato”. No dice que dará lectura por partidos o pactos. El mismo proceso repite posteriormente el Colegio Escrutador (Art. 86)
Más adelante, en los Art. 179 y 179bis comienzan a actuar las manos negras. Define los 28 distritos y el número de diputados que elegirá cada uno en proporción a su población, información que proporcionará el INE conforme al Censo. Sin embargo, la misma ley violó esa norma porque se ignoró esa proporcionalidad. En una columna anterior (Homo Quantum 16 de Nov) incluí una tabla con la que construí un “Índice del valor Intrínsico del Voto” en que se observa claramente que se ha ignorado la proporcionalidad.
Otro Art. perverso es el 109bis que fija el procedimiento para determina quienes han sido elegidos y aquí la desvergonzura alcanza su clímax. El numeral 1 dice textualmente “El Tribunal Calificador de Elecciones determinará las preferencias emitidas a favor de cada lista y de cada uno de los candidatos que la integran. El certificado de defunción al voto directo lo otorga el numeral 2 que sigue “Se aplicará el sistema electoral de coeficiente D’Hondt.
En la misma columna antes señalada escribí que el Sr. D’Hondt inventó este sistema en 1878 para la representación proporcional de partidos políticos y Chile es de los pocos países que aún a pesar del voto directo como ordena la constitución. Así, se producen los absurdos con que se inician este comentario. Solo cabe agregar que al traspasar el poder político desde los ciudadanos a los partidos y estos a los pactos se viola la más elemental norma democrática, cosa que a los ideólogos de la izquierda no les produce asco. Uno de ellos, Fernando Atria, cayó en su propia trampa. Perdió. En materia de decisiones ha habido importantes aportes tanto a nivel individual como los trabajos de Kenneth Arrow (Social Choice and Individual Values) como a toda la sociedad como los de otro nobel James Buchanan (Public Finance in Democratic Process Choice).
Una forma de ver cuán torcidos son los resultados, consiste en reordenar los datos ya publicado por el Servel para senadores en los dos cuadros que se anexan en que se muestra, para cada circunscripción senatorial impar, sus datos poblacionales, senadores que se eligen y los voto emitidos.
El primero contiene la información del Servel de acuerdo con el sistema D’Hondt adoptado en la ley de votaciones. Están marcados en rojo con el nombre y el porcentaje de votos obtenido por los elegidos. El segundo cuadro supone que un sistema coherente con lo que la constitución ordena. Los senadores electos deberían ser aquellos que obtuvieron la mayor cantidad de votos. Es el sistema inglés. En este cuadro se mantiene marcado con color colorado los electos según el sistema D’Hondt y se ve claramente la arbitrariedad respecto del vota directo:
En la I circunscripción debieron ser elegido Rossi (24,3 %) y no Gurovich (3,7%) En la V A Molina (9,7) y Pérez (5,3) y no Latorre (4,6) y Pugh (2,2) En la VII, Velasco (10,5) y no Galilea (7,6) En la IX Becker (7,6) y no Aravena (1,2) En la XI Foitzich (16,1) y no Ordenes (15,1) En la XV Lee (20,7) y no Durana (13,5).
En la elección presidencial se sigue el criterio de ganador el que obtiene la mayor cantidad de votos. Desde Inglaterra su bondad es corroborada por Fantasbet una forma de apuestas que arrojaron los siguientes resultados:
Pago por acierto probabilidad de ganar
Piñera 1,18 veces 86 %
Guillier 8,00 9 %
Sánchez 15,00 3 %
Las probabilidades de ganar de los siguientes fueron menores que 0 % y por lo tanto en el evento probable de derrotar las apuestas, los premios habrían ascendido a:
Goic 51 veces
Enrriquez 61 veces
Kast 81 veces
Navarro 201 veces
Artés 201 veces
Los apostadores fueron más inteligentes que nuestros técnicos y políticos electorales. Los votantes no pueden esperar.
Parte de la responsabilidad por las fallas en el modelo de información política radica en las encuestas. Si bien estadísticamente fueron correctas en cuanto a la metodología seguida para elaborar las muestras seleccionando individuos al azar, con o sin reemplazo, no lo fueron en cuanto a la redacción de las preguntas y a la ausencia de preguntas de control para determinar la coherencia en las diversas preguntas formuladas.
La clásica pregunta, si este Domingo se realizarían las elecciones Ud. Votaría por… y se le entrega al encuestado una cédula que la deposita en una urna para resguardar la privacidad y veracidad de la respuesta.
La pregunta correctamente supone que los elegidos son las personas que obtengan la más alta votación, cosa que ocurre en la presidencial pero no en las parlamentarias con el método D’Hondt. En ninguna pregunta se le preguntó al encuestado si sabía en qué consistía este sistema o que su voto no aseguraría el éxito de su candidato porque está sujeto a los votos de la lista, sub pacto y pactos haciendo caso omiso de las doctrinas y pensamientos del votante. Su candidato es un mero peón. Mucho lejos de ser Torre, Alfil y muchísimo menos rey o reina.
Si se examinan los resultados de la elección de diputados y de core, no cabe la menor duda que la ilegalidad es muchísimo más grave que en el caso de los senadores.
Si se examinan los resultados de la elección de diputados y de core, no cabe la menor duda que la ilegalidad es muchísimo más grave que en el caso de los senadores.
Javier Fuenzalida Asmussen
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