En los albores de la nueva frontera del turismo se comienza hablar con mayor ímpetu y arrojo de las experiencias, pero ¿Por qué? La producción turística contemporánea requiere cambiar el enfoque desde el servicio a la experiencia, básicamente porque el mercado se inclina por este nuevo modelo, y su disposición a pagar la sitúa en un nivel superior de valor; y aquí va el secreto.
Los atributos del destino, junto con las creencias, ideas e impresiones de los visitantes, definen su imagen, y en este escenario, la satisfacción de los sentidos mediante experiencias memorables actúa como una variable independiente que dirige y modula la imagen del destino.
La experiencia turística es en esencia un ejercicio de regresión en el tiempo transgresor de la rutina, capaz de suspender el poder de las normas y valores cotidianos, situando al sujeto en un escenario exógeno donde reflexiona sobre su propia existencia, luego, atender la relación entre experiencia y memoria tiene importancia puesto que, el nivel de motivación para comprar un producto, así como el apego a la marca, tienden a incrementar cuando existe información previa basada en una vivencia; las experiencias almacenadas en la memoria son información valiosa en virtud de su credibilidad e incidencia en el comportamiento futuro. El éxito en el diseño de una experiencia memorable a partir de cualquier actividad (ruta, cena, visita guiada, etc.) depende de siete factores conductores.
El hedonismo o la capacidad de la experiencia para brindar placer, la novedad o efecto sorpresa, el conocimiento, donde el visitante sacia su necesidad de aprender y sentirse transformado, la significancia, que impone un sentido trascendental a la vivencia, la participación, que brinda al turista la oportunidad de incidir en la creación de su propia experiencia, la interacción cultural, donde se genera el espacio de reciprocidad social y vínculos con lo local, y finalmente el componente de relajo y distención, donde se brinda al huésped una condición de calma, pausa y desconexión de la urgencia y la obligación. Recuerda, en turismo, antes que atender clientes, se deleitan huéspedes.
Miguel Moreno Bonilla
Escuela Ecoturismo
Universidad Andrés Bello Sede Concepción
miguel.moreno@unab.cl
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