El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Rancagua condenó a Cristian Alberto Llanos Pavez a la pena de 10 años y un día de presidio efectivo, en calidad de autor del delito consumado de robo con violencia e intimidación. Ilícito perpetrado en marzo del año pasado, en la comuna de San Vicente de Tagua Tagua.
En fallo unánime (causa rol 461-2026), el tribunal –integrado por los magistrados Hernán González (presidente), Paulina Delgado y María Esperanza Franichevic (redactora)– aplicó, además, a Llanos Pavez a las accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la de inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena.
Una vez que el fallo quede ejecutoriado, el tribunal dispuso que se proceda a la toma de muestras biológicas del sentenciado para determinar su huella genética e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados.
El tribunal dio por acreditado, más allá de toda duda razonable, que alrededor de las dos de la madrugada del 18 de marzo de 2025, “el imputado Cristian Alberto Llanos Pavez, escaló el cierre perimetral de un domicilio ubicado en la comuna de San Vicente de Tagua Tagua, con la finalidad de sustraer especies desde el interior; enseguida ingresó a las dependencias de la casa habitación; debido al ruido causado por el imputado, se despertó la afectada (72 años a esa fecha) quien dormía en una habitación del primer piso de la vivienda”.
El fallo prosigue: “Ella preguntó ‘quién anda ahí’ y el imputado entró a su habitación, se abalanzó sobre ella, le colocó las manos en la boca, le exigió el dinero y la intimidó diciendo ‘la plata, la plata, tengo un cuchillo’; la víctima intentó defenderse mordiendo la mano del imputado, quien la soltó y ella comenzó a gritar pidiendo auxilio, momento en que el imputado le propinó golpes de puño en la cabeza; como consecuencia de ello, la afectada sufrió lesiones de carácter leve”.
La sentencia expone que “luego el imputado salió por una ventana para dirigirse al antejardín de la vivienda, siendo visto por el marido de la afectada (75 años), quien acudió ante los gritos de su cónyuge; siguió al imputado por la cocina y al abrir la puerta que da al patio, fue agredido con golpes de puño en el rostro por este sujeto, iniciándose un forcejeo entre ambos, producto de lo cual sufrió lesiones de carácter leve. Alertado por los gritos de su madre y los ruidos del forcejeo, llegó al lugar el hijo de ambas víctimas, quien ayudó a su padre a reducir al imputado en el jardín del inmueble”.





















































