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Juegos Panamericanos: ¿A qué vamos a Toronto?

(columna)

A un mes de iniciarse los XVII Juegos Panamericanos, nadie dice pío. Nuestras autoridades se han acogido a un silencio que, de tan ostensible, ha acabado por hacerse ostentoso. Casi al unísono, la ministra del deporte y el presidente del COCH han proclamado su desapego con respecto al desempeño de Chile en el medallero; a ella le parece que los Juegos Panamericanos sirven para probar suerte (http://impresa.lasegunda.com/2015/05/13/A/NE2MJSV2) y él se traumatiza si le hablan de medallas (http://www.latercera.com/noticia/deportes/2015/05/656-631163-9-neven-ilic-la-proyeccion-de-medallas-a-uno-lo-va-traumando.shtml). No hay que ser muy sagaz para entender que todo este recato es resultado de pronósticos sombríos.  Seguramente, la bochornosa experiencia de Santiago 2014 también comparece en esta cautela nueva. El optimismo desmesurado y, en retrospectiva, ridículo que ambientó la antesala de los Juegos Sudamericanos de Santiago 2014, lo inauguró el propio presidente de la república y halló tierra fértil en la soberbia de  los mesías de turno. Pero con la realidad no se discute y ante la crudeza del medallero ODESUR terminamos celebrando lo impecable de la organización y la alta concurrencia de público a los eventos. Y de medallas no se hable más.

 

En realidad, no es obligatorio remitirse a las medallas de oro para asumir un compromiso de rendimiento, los oros son referenciales para establecer posiciones en el medallero, pero no son la única variable para medir rendimiento y progreso. Puede haber otros indicadores, muchos otros, no es imperativo hablar de medallas. Lo que sí es obligatorio es definir y declarar objetivos. Objetivos claros, constatables, medibles, pertinentes.

 

“¿Cuál es el objetivo deportivo para los Panamericanos?”, pregunta el periodista.

Mejorar los Juegos pasados” [Sic], responde Neven Ilic.

 

¿Es aceptable la repuesta del presidente del COCH? Él sabe que la palabra “mejorar” es ineludible dado que el desempeño de Chile es percibido por todo el país como “insuficiente”, para decirlo diplomáticamente. Pero también sabe que no puede comprometer una mejora específica, no hay solvencia de ningún tipo para apostar a nada. Tras cuatro años de Plan Olímpico, no hay más cartas ganadoras que en años anteriores y la posibilidad de un papelón a ratos asume formato de probabilidad. De hecho, ahora los pronósticos son más discretos. Y también más secretos.

 

Mejorar los Juegos pasados”, es una fórmula suficientemente amplia como para acomodar las cosas una vez que los resultados se tengan a la vista, siempre hay algún aspecto positivo sobre el cual hacer recaer el foco.  “Mejorar los Juegos pasados” es una respuesta conveniente, pero inaceptable. Compáresela con la que el mismo Ilic dio hace cuatro años, camino a Guadalajara:

 

“… mis expectativas para estos juegos pasan por mejorar lo que hicimos en Brasil y eso tiene que ver con medallas, y fundamentalmente con preseas de oro; que es como nos mide el público, la prensa y la gente nos juzga”.(http://www.emol.com/noticias/deportes/2011/09/20/504127/presidente-de-coch-y-panamericanos-seria-un-fracaso-no-superar-lo-de-rio-2007.html)

 

Por aquellos días, hablar de medallas no lo traumatizaba. Y el objetivo estaba claro: superar el número de preseas de oro conseguido en Brasil. O sea, lograr, a lo menos, 7 medallas de oro. No se alcanzó ni la mitad y el 31 de octubre de 2011, de vuelta de los Juegos, declararía. “El tema de los oros me da lo mismo, porque tiene mucho que ver con la contingencia”. (http://www.lun.com/lunmobile/pages/newsdetailmobile.aspx?Ifr=1&dt=2011-10-31&PaginaID=12&bodyid=0&SupplementId=0) Y, entonces, las medallas de plata cobraron protagonismo.

 

Todo esto no es serio. No se puede ir por ahí ajustando los discursos en función de lo que ofrezcan los resultados para hacer creer a la ciudadanía que las cosas andan estupendamente. Entiéndase bien, ni siquiera se trata de éxito o fracaso deportivo, se trata de trabajar con objetivos explícitos y ser honestos al respecto. Es posible que todas las preseas de plata y bronce de Guadalajara valgan más que siete oros, pero Chile “se encontró” con ese resultado, no fue un resultado que se haya buscado y logrado. Decir luego, que las 43 medallas constituían “un récord histórico”(http://www.lun.com/lunmobile/pages/newsdetailmobile.aspx?Ifr=1&dt=2011-10-31&PaginaID=12&bodyid=0&SupplementId=0) tampoco revela seriedad; al contrario, es demagogia ramplona: en los primeros Juegos Panamericanos Chile obtuvo 39 medallas, pero esa cantidad representaba el 9,2 % del total de medallas en competencia. En Guadalajara había 1.178 medallas en disputa, las 43 de Chile apenas representan el 3,7%.

 

El empoderamiento ciudadano que en otros ámbitos ha comenzado a manifestarse, todavía no irrumpe en el mundo del deporte. Es muy necesario que se produzca. No debemos seguir aceptando que se trabaje sin objetivos declarados y sin rendir cuentas, debemos exigir que nuestras autoridades sean capaces de definir públicamente la línea que separa el éxito del fracaso y que liguen a ello su gestión y hasta a su continuidad en el cargo. El deporte es la única esfera en que las responsabilidades no se asumen y los fracasos no traen consecuencias.

 

Compartimos la idea de que el objetivo para los Juegos Panamericanos de Toronto debe ser “mejorar los Juegos pasados”, pero sería bueno un poco más de precisión, aclarar qué significa eso en términos concretos y en clave de resultados deportivos. No es mucho pedir. Objetivos claros, constatables, medibles, pertinentes. Si no fuera mucha la molestia.

 

 

Asociación Nacional

Funcionarios Chiledeportes

ANFUCHID

 

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Fundado en Rancagua el 05 de Noviembre del 2003.