Pagar dividendos al estado de Chile por más de US $ 30.000 millones en los últimos siete años no es una menudencia. ¿Podría ser más?
Revuelo han causado las denuncias del Contralor General de la República respecto de los contratos suscritos por Codelco, por sobreponer la ley del 2009 “Gobierno Corporativo de Codelco” a la ley 18.575 “Orgánica Constitucional Bases de la Administración del Estado” que rige tanto a los servicios públicos como las empresas públicas creadas por ley. ¿Cuál prima?
El contralor está en lo cierto, no así los ejecutivos de Codelco porque esta institución siendo estatal su patrimonio y sus resultados no pueden andar sueltos y manejarse como sus ejecutivos bien estimen hacerlo. Cada vez que Codelco tiene un problema, lo primero que se les viene a la cabeza para dar explicaciones es que pertenece a todos los chilenos, lo que es una mentira del porte de una catedral. Ningún chileno tiene acciones de Codelco, no ha recibido dividendos ni ha sido convocado a una junta de accionistas. Es del estado y cuando éste decide capitalizarlo es con cargo al bolsillo de los contribuyentes para lo que no tenemos ni voz ni voto
Es comprensible que la dirección desee gestionarla como cualquiera empresa privada. Pero no puede ser así, porque la empresa privada tiene sus propios procesos de evaluación de la gestión. La ley de sociedades anónimas es clara al respecto. Codelco está como en tierra de nadie y es algo que deberá resolverse, pero es poco probable que se le conceda una autonomía absoluta – República Codelco- que ni siquiera la tienen las sociedades anónimas privadas. El contralor objeta que haya contratos con empresas relacionadas (US $ 783 millones) que no fueron registrados como tales en sus sistemas de gestión. Fueron contratos asignados en forma directa o por licitación privada. De esa manera pasaron desapercibidos 60 contratos en que el proveedor tiene relaciones familiares con algún ejecutivo y cuyo monto ascienden a más de US $ 520 millones, mucho dinero, tanto es así esta desprolijidad que Landerretche se defiende afirmando estos contratos raros han disminuido. De yapa el contralor cuestiona una indemnización pagada de $ 511 millones, desproporcionada para un ente público. (¿será la más alta concedida en el sector público? La integridad no admite excepciones, aunque el directorio las haya aceptado. Landerretche las justifica sosteniendo que Codelco se administra como cualquiera empresa minera del mundo, pero no señala que se trata de inversiones privadas en las que sus directivos y gestores responden ante accionistas de verdad.
¿Qué rol juega Cochilco, su fiscalizador? Ninguno, fuera de publicar estadísticas que están disponible en otros medios.
Tan independiente se cree Codelco que, en lugar de solicitar la defensa del Consejo de Defensa del Estado, ha preferido contratar cinco prestigiosos abogados de altos honorarios como lo haría cualquier empresa privada. Hasta el momento solo han adelantado que la situación es insalvable y que el único camino son los tribunales (el estado en contra del estado) y que Codelco no podrá competir con las principales empresas mineras del mundo. Argumento pobre porque si es privatizada no estaría sujeto a la irracionalidad de la burocracia.
Así las cosas, Codelco se está revelando contra el estado. Señala su máximo ejecutivo que las licitaciones públicas demoran más de 10 meses y que esta discusión le ha significado retrasar inversiones por más de us $ 100 millones lo que podría subir a Us $ 500 millones. dice que ahora nadie quiere firmar autorizaciones por temor a ir preso. Laderretche propone un salvoconducto, una ley interpretativa, la “Constitución de la República Codelco”.
Toda sociedad anónima convoca a juntas de accionistas reúnen a todos los accionistas que deseen asistir, mayoritarios, controladores, minoritarios, personas naturales, jurídicas y pueden ir acompañado de sus asesores, abogados, expertos financieros y comerciales. Todos con derecho a voz y voto. A veces suelen durar horas y cualquiera observación a los estados financiero u otras informaciones son debatidas, incluyendo objeciones a los auditores los que se rotan periódicamente. Quien no queda satisfecho puede, si desea, denunciarla a las autoridades, demandarla civil o penalmente a sus directores y ejecutivos como lo hemos visto en varias ocasiones.
Codelco tiene 46 filiales o asociadas. Los auditores solo revisaron los estados financieros consolidados en los que las transacciones con las filiales se consolidan en solo saldos. ¿Caja de Pandora? Es una sociedad anónima, al parecer con dos acciones y una única representante. A la última «junta» del 25 de abril pasado, fue solo convocada la presidente Bachelet, quien no asistió dándole poder a los Ministro de Hacienda y Minería. Se efectuó en una salita con la asistencia de una docena de personas según una foto y duró apenas una hora. Difícilmente se debatieron los asuntos que hoy denuncia el contralor. El acta de la junta es surrealista. Asistió el 100 % de los accionistas (una persona) que acordó la omisión de la lectura de cualquier documento, de los estados financieros y demás temas de la convocatoria porque si bien fueron enviados anticipadamente a los ministros, no expresaron ninguna opinión, pregunta u observación. La tabla incluso contemplaba en los puntos d) y f) el tema con las relacionadas. Landerretche explicó que estaban en los estados financieros, pero estos presentan tan solo un listado de nombres sin más. Ni el monto ni el objeto del contrato. El presidente del Comité de Auditoría Blas Tomic informó que “se ajustan a condiciones de mercado” rápidamente todo aprobados sin mayor análisis. A esta junta, casi secreta, los ministros de hacienda y minería solo atinaron a felicitar a los gestores por su buena administración…
Un ex Codelco, Gustavo Lagos, sostienen que es el mejor negocio de Chile pero que de imponerse la fiscalización de la Contraloría, perderá plata. No hay duda, así es el estado.
Todo esto lleva a una sola conclusión. Codelco debe privatizarse para que tenga verdaderos dueños que defiendan los intereses debidamente, se rija de esa manera por la ley de sociedades anónimas, y tribute debidamente con lo que el estado nada perderá. Siendo buen negocio lloverán los inversionistas interesados. Chile ganará y el estado dispondrá de recursos para poder cumplir sus obligaciones sociales. No habrá República Codelco.
Javier Fuenzalida Asmussen
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