- Junto a su caballo Ribeye, la jocketa se impuso en el Clásico Premio Universidad del Alba, disputado en el Club Hípico de Santiago. Más que un triunfo deportivo, su historia refleja años de esfuerzo y perseverancia para abrirse camino en una disciplina donde las mujeres siguen siendo la excepción.
Hay carreras que duran apenas un minuto y medio, pero condensan años de sacrificio. Eso fue lo que vivió Lesly González al cruzar la meta montando a Ribeye y adjudicarse el Clásico Premio Universidad del Alba, una de las pruebas más importantes disputadas en el Club Hípico de Santiago.
La victoria no solo sumó un nuevo hito a su trayectoria deportiva. También volvió a poner en primer plano a la única mujer que actualmente compite como jinete profesional en la hípica chilena, una carrera construida sobre la disciplina, la constancia y la convicción de que el talento no distingue género.
En un deporte históricamente dominado por hombres, González ha debido ganarse cada oportunidad con resultados. Cada competencia representa un desafío deportivo, pero también una posibilidad de demostrar que las mujeres tienen las capacidades para competir al más alto nivel.
“Lo que estoy buscando en este mundo es ganar carreras, para que después no digan lo contrario. En lo que va del año llevo 152 victorias. La primera que tuve fue el 10 de febrero del 2019, y son cosas que jamás imaginé que podrían ocurrir. Piensas que jamás podría ganar un clásico, y luego llegó el clásico este año que tanto esperaba en Santiago. Ya estaba consiguiendo montas para seguir respondiendo y seguir en la meta”, dice la deportista en entrevista con el programa Expreso AM de Radio BioBio.
Una vida ligada a los caballos
Mucho antes de transformarse en una de las figuras más reconocidas de la hípica nacional, la vida de Lesly González ya estaba vinculada a los caballos. Su pasión nació desde pequeña y con el tiempo se transformó en una vocación que la llevó a ingresar a la escuela de jinetes y asumir una rutina marcada por el entrenamiento físico, la disciplina y el conocimiento de cada ejemplar.
“Desde chica he estado ligada a esto. Mis abuelos, mis tíos siempre han sido jugadores, por eso que me gustaban los caballos desde chica. Yo soñaba con tener un caballo propio”, cuenta González en el programa radial.
“Al principio empecé a conocer el mundo. Yo quería dejar la escuela porque quería entrar al mundo de los caballos. Mi papá me dijo que debía terminar mis estudios, mi cuarto medio antes de hacer lo que quisiera. Después terminé la media, me puse a trabajar, y ahí me convencieron de que me metiera a la escuela de jinetes, y en dos años ya estaba corriendo.”
Hoy sabe que ser jinete implica mucho más que montar un caballo. El control del peso, la preparación física, el estudio de cada carrera y la confianza que se construye con cada ejemplar forman parte de una profesión donde cualquier detalle puede marcar la diferencia entre ganar o perder.
Abrirse camino en un deporte de hombres
La presencia femenina en la hípica chilena sigue siendo escasa. Por eso, la historia de Lesly González trasciende los triunfos deportivos y se convierte también en un referente para otras mujeres que buscan desarrollarse en disciplinas tradicionalmente masculinizadas.
«Un jinete se hace para montar caballos de carrera. Entonces uno debe saber a lo que vas. Cuando estuve entrando en esto, yo dije sí o sí me voy a caer, o corriendo de por sí puedo tener un accidente, pero la idea es que no pase. Tarde o temprano va a llegar ese momento, y uno tiene que aceptarlo. Yo corro de igual con los hombres, y tengo que saber que para mí puede ser más riesgoso. Una es más delicada, una tiene su qué de mujer, pero intento ponerme al mismo tren que van los hombres”, cuenta la jocketa.
Ese desafío no solo ha sido simbólico. En enero de 2022 sufrió el accidente más grave de su carrera, una experiencia que la mantuvo varios días hospitalizada y que puso a prueba su determinación para volver a competir.
“Yo jamás había rodado en una carrera. Una vez tuve una caída en la partida. Un caballo se me fue de punta y caí, pero no fue tan difícil como ese accidente del 2022. Ahí yo no supe lo que me pasó, desperté en el hospital, ya llevaba una semana dormida, no tenía idea de lo que me había ocurrido, no sabía cómo estaba mi caballo, pero luego me fueron dando la información. Y ahora estamos aquí dándolo todo. Es algo que pasó en mi vida y tengo que aceptarlo”.
Su regreso a las pistas y la reciente victoria en el Clásico Universidad del Alba representan mucho más que un logro deportivo. También reflejan la resiliencia necesaria para sobreponerse a la adversidad y seguir abriendo espacios para las mujeres dentro de la hípica nacional.
El triunfo junto a Ribeye marca un nuevo capítulo en una trayectoria que continúa creciendo y que ya ocupa un lugar especial en la historia de la hípica chilena. Sin embargo, para Lesly González el mayor desafío probablemente no sea el último clásico ganado, sino seguir inspirando a quienes sueñan con recorrer el mismo camino.





















































